Por Agustin Sanpietro
En su afán por competir mas entre ellos que ofrecer una alternativa política y programática a los trabajadores y jóvenes de la Ciudad, la izquierda concurre a las elecciones, una vez mas, fraccionada y enfrentada entre sí.
De acuerdo a todas las estadísticas y compulsas electorales el PO (Partido Obrero) y el MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores) obtendrían alrededor del 2% cada uno en las elecciones del 18 de junio en la Capital.
Por su parte, el llamado Frente de Izquierda Anticapitalista y Socialista (una alianza del MST, el PTS e IS), a pesar de su largo nombre, no obtendría mas del 1%, mientras que Convergencia de Izquierda (que dista de ser tal ya que no es la alianza mas que consigo mismos) y otras expresiones del arco de izquierda andarían por debajo de ese porcentaje mínimo.
Los dirigentes de estos partidos, mas allá de los esfuerzos denodados de sus abnegados militantes, se empeñan más en un interna que estaría dirimida entre los distintos partidos al saber a quien le ha ido menos mal. Es decir quien ha superado a quien dentro de la izquierda en alguna fracción del uno por ciento.
Sin embargo, si hubieran estructurado un frente electoral, rondarían el 6% sin considerar el aumento de este porcentaje que hubiese conseguido como simple efecto geométrico al superar lo que es para todos una división sectaria al momento de las elecciones.
Si a estos votos se le agregaran los del ex diputado Luis Zamora, la izquierda como tal estaría disputando el tercer lugar con la centroizquierda de Pino Solanas y la formula Kirchnerista y obtendrían dos o tres bancas en el Congreso Nacional y unos 4=6 legisladores a nivel de la Ciudad.
El PO y el PTS acusan al MST de izquierda “sojera” por su participación en la lucha de los sectores agropecuarios desconociendo que, detrás de ese error táctico garrafal que los dejó pegados a la Sociedad Rural, no existe una alianza ni inclinación ideológica-política con la oligarquía.
A su vez, el PTS no ha tenido reparos en hacer una alianza con IS, que también apoyo a los grupos de chacareros dentro del conflicto del campo. Y así por el estilo.
Por su lado el diputado Luis Zamora ha perdido precioso espacio televisivo atacando al resto de la izquierda en lugar de proponer su unidad y encabezarla.
Agreguemos a esta situación la posición del llamado Partido Comunista Revolucionario (PCR) que llama a la abstención o voto en blanco después que sus tratativas con la Coalición Cívica no condujeran a nada.
El resultado de todo esto es que muchos de los votantes tradicionales de la izquierda se están volcando al apoyo de la fórmula encabezada por el centroizquierdista Pino Solanas para no “desperdiciar: el voto. ¿Hasta cuando? ■
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