FUERZA ESTUDIANTIL

Mi foto
Profesorado JOSE E TELLO, Jujuy, Argentina
*!!!EN DEFENSA DE LA EDUCACION PUBLICA Y GRATUITA¡¡¡*

jueves, 2 de julio de 2009

LA IRREVERENCIA DE GRAMSCI

Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista de Italia, fue un teórico marxista absolutamente irreverente; tan renovador como el propio Marx


Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista de Italia, fue un teórico marxista absolutamente irreverente; tan renovador como el propio Marx, quien previendo ciertas y nocivas adhesiones dogmáticas se atrevió a proclamar: “yo lo que sé, es que yo no soy marxista”.
El pensamiento de Marx no tiene nada que ver con el dogma, aunque han abundado los que se empeñaron en petrificarlo.
No fue este el caso de Lenin. Tampoco el de Trosky.
Y eso es lo que precisamente reivindicó Gramsci cuando le tocó escribir en 1918 respecto a la revolución bolchevique, la primera revolución obrera y popular de orientación socialista que resultó triunfante e inauguró una nueva época en el pasado siglo: la época del tránsito del capitalismo al socialismo.
Tránsito difícil, complejo, accidentado…; cargado de herejía y originalidad, pero tambien de dogmas y negaciones de valores.
Conciente de lo contento que se pondría el “espíritu” de Carlos Marx, este formidable pensador revolucionario italiano, escribió entonces un trabajo titulado: “La revolución contra ´El Capital´”.
A la ligera cualquiera pudo pensar que Gramsci decía una verdad de perogrullo, esto es, que en ese artículo simplemente subrayaba el carácter anticapitalista de la revolución proletaria rusa.
Pero no. Se trató de algo más profundo y atrevido: Gramsci quiso destacar que la revolución bolchevique se llevaba a caso en sentido diferente y contrario a ideas planteadas por Marx en su famosa obra “El Capital”; aunque ciertamente después de elaborar sus tesis fundamentales, Marx llegó a hablar marginalmente de la posibilidad de la revolución en Rusia, pese a su capitalismo atrasado)
Yo quiero que sea el propio Gramsci quien exprese a través de esta columna ese atrevimiento, algo que sonrojó y sigue sonrojando a quienes quisieron –y quieren- hacer del socialismo científico (marxismo ??) una especie de religión; y de Marx, un ser infalible hasta en materia de predicciones, aunque ciertamente el tipo resultó en eso, y en muchas otras cosas más, algo mas que genial.

No hay comentarios: